sábado, 22 de marzo de 2014

La Inmaculada Concepción (Dibujo)


Fiesta: 8 de diciembre

Decir que María es la Inmaculada Concepción significa que Dios le concedió a ella el privilegio de estar libre de todo pecado desde su nacimiento, por eso María es la llena de gracia, la toda pura, la Inmaculada. 
Celebrar la fiesta de la Inmaculada Concepción de María es celebrar el gran regalo que Dios le hizo a la mujer que sería la mamá de Jesús y nuestra madre. La celebración tiene un origen muy antiguo,  pero fue el papa Pío IX quien le dio la importancia mundial que hoy tiene, al proclamar, el 8 de diciembre de 1854, con la bula Ineffabilis Deus, el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Cuatro años después, la Virgen se apareció en Lourdes Francia, a Bernardette Soubirous, una pequeña de tan sólo 14 años, afirmándole que ella era la “Inmaculada Concepción”.

Santa Adelaida (Dibujo)


Fiesta: 16 de diciembre

Vivió en el siglo X, y fue reina de Italia y emperatriz del imperio Romano Germánico. 
La historia cuenta que se casó muy joven con Lotario, el rey de Italia en aquella época, y que juntos tuvieron una hija a la que llamaron Emma. Pero el rey Lotario murió cuando Adelaida era muy joven, apenas tenía 18 años. A pesar de su corta edad asumió todo su rol de reina. 
Después de muchas dificultades y problemas con otros reyes, decidió volver a casarse, y lo hizo con Otón el grande, emperador del imperio Romano Germánico. Con él tuvo otro hijo y dejó el reinado de Italia.
Durante su vida como emperatriz tuvo que afrontar trampas, envidias, traiciones, mentiras y falsedades. Ante todos esos problemas, Adelaida siempre mostró una madurez única y una fidelidad fuerte a sus principios cristianos.
La emperatriz se dedicó a hacer el bien. Protegió, socorrió y consoló a los necesitados. Consideraba el poder como una carga para ella y un servicio para el bien del pueblo. No era injusta, ni vengativa con quienes le hacían el mal. Aunque no le gustaban mucho las tareas políticas del reino, siempre mostró un esmero infatigable. 
Rezaba, se mortificaba y expiaba por los pecados de su pueblo.
La gente la consideraba una santa. Murió en Alemania en el año 999.

Adoración de los pastores (Dibujo)


Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.

San Esteban (Dibujo)


Fiesta: 26 diciembre

A San Esteban se le llama "protomartir" porque fue el primer mártir de toda la historia cristiana. Vivió en la misma época de Jesús y murió muy poco después de él.
El testimonio de este santo está narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, capítulo 7, del Nuevo Testamento. 
San Esteban era uno de los hombres de confianza de los apóstoles; habló y defendió muy bien a Jesús, algo que entre los judíos generó cierto desconcierto. Por tal razón, la tradición señala que fue llevado ante el Tribunal Supremo de la Nación, es decir el Sanedrín, para ser acusado con falsos testigos, los cuales argumentaron que Esteban afirmaba que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes de Moisés. 
Sin embargo, el santo no se atemorizó, y por el contrario, pronunció un impresionante discurso en el cual exhortó a los judíos a creer en Jesús. 
Llenos de ira, éstos lo arrastraron fuera de la ciudad y lo apedrearon. 
Los que lo apedreaban dejaron sus vestidos junto a un joven llamado Saulo (el futuro San Pablo que luego se convirtió) y que aprobaba aquel delito. Mientras lo apedreaban, Esteban decía: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Y de rodillas dijo con fuerte voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y diciendo eso, murió. 
Los cristianos lo rescataron y dieron a su cuerpo digna sepultura.

Sagrada familia (Dibujo)


Fiesta: Domingo después de Navidad

“En este primer domingo después de la Navidad, la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Como en Belén, la mirada de fe nos permite abrazar al mismo tiempo al Niño divino y a las personas que están con él: su Madre santísima, y José, su padre putativo. ¡Qué luz irradia este icono de grupo de la santa Navidad! Luz de misericordia y salvación para el mundo entero, luz de verdad para todo hombre para la familia humana y para cada familia. ¡Cuán hermoso es para los esposos reflejarse en la Virgen María y en su esposo José! ¡Cómo consuela a los padres especialmente si tienen un hijo pequeño! ¡Cómo ilumina a los novios que piensan en sus proyectos de vida! El hecho de reunirnos ante la cueva de Belén para contemplar en ella a la Sagrada Familia, nos permite gustar de modo especial el don de la intimidad familiar y nos impulsa a brindar calor humano y solidaridad concreta en las situaciones por desgracia numerosas en las que por varios motivos falta la paz, falta la armonía, en una palabra, falta la "familia". El mensaje que viene de la Sagrada Familia es ante todo un mensaje de fe: la casa de Nazaret es una casa en la que Dios ocupa verdaderamente un lugar central.” 
Juan Pablo II.

Línea del tiempo de la Historia de la Salvación (Dibujo)


 Dios llama a Abraham, el primero de los patriarcas, para pedirle que deje su país y se dirija a la tierra que Él le mostrará. Abraham fue padre de Isaac, Isaac fue padre de Esaú y Jacob. Jacob tuvo 12 hijos que dieron origen a las 12 tribus de Israel.
Algunos clanes o tribus descendientes de los patriarcas tuvieron que emigrar a Egipto para sobrevivir.


Los israelitas permanecieron en Egipto 400 años. Al principio, los israelitas vivían pacíficamente, pero más tarde fueron hechos esclavos por el faraón de Egipto y utilizados como mano de obra para la construcción de las grandes obras públicas.
De todos los israelitas Dios escogió a Moisés, y desde una zarza ardiente le comunicó que debería liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto. Así, guiado por Moisés el pueblo fue liberado, celebraron la primera Pascua y caminaron por el desierto durante 40 años hasta llegar a la tierra prometida.
En el monte Sinaí, Dios le entregó a Moisés los 10 Mandamientos, con los que se sellaba la Alianza de Dios con su Pueblo.
Al llegar a la tierra prometida, los israelitas la encontraron ocupada. Dios eligió a Josué como sucesor de Moisés, y lo puso al frente del pueblo. Después de muchos años de luchas se logró la conquista.
El pueblo se dividió en 12 tribus y Dios eligió a los Jueces para conducirlas.


 Con el tiempo el pueblo de Israel se organizó políticamente bajo la autoridad de reyes. Saúl fue el primer rey de Israel, que fue sucedido por David, el gran rey de Israel que logró unificar toda la nación.
David fue sucedido por su hijo, Salomón, que fue el rey que construyó el gran templo de Jerusalén. 
A la muerte de Salomón, Israel se dividió en dos: el reino del norte (Israel), y el reino del sur (Judá). Como consecuencia de esta división, los reinos quedaron empobrecidos y a merced de los grandes imperios vecinos.
Entonces aparecieron los grandes profetas que invitaban a la conversión.
El reino de Israel terminó siendo destruido y arrasado por los asirios.


 El reino de Israel fue arrasado por los asirios y todos los israelitas fueron deportados a Nínive.
Luego, el reino de Judá fue invadido y destruido por el imperio de Babilonia, y allí deportados todos los judíos.
Después de muchos años de destierro los judíos pudieron volver a su tierra, pero ya no como una nación independiente, sino como una provincia del imperio persa. Con mucha dedicación y esfuerzo, conducidos por Nehemías y Esdras, todos trabajaron en la reconstrucción de la ciudad y del Templo.


Nehemías y Esdras, junto a todo el pueblo judío, trabajaron con mucha dedicación en la reconstrucción de la ciudad, y todos volvieron a leer el libro de la Ley.
Luego, Alejandro Magno derrotó al imperio persa y todos los territorios pasaron a estar en poder de los griegos. Los judíos soportaron la nueva dominación, pero se opusieron con fuerza a las costumbres religiosas que los griegos querían imponerles, y aparecieron figuras fuertes como Judas Macabeo.
Tiempo después los romanos arrebataron a los griegos sus dominios y construyeron un imperio que se extendió prácticamente a lo largo de todo el mundo conocido hasta entonces. El general Pompeyo fue quien conquistó Jerusalén y destruyó el Templo como signo de sometimiento y dominio (el Templo luego fue reconstruido).
Bajo el imperio romano se produjo el gran acontecimiento de la historia de la salvación: el NACIMIENTO DE JESÚS, el Hijo de Dios, el Salvador. Dios envió a su Hijo, y con Jesús ingresó la salvación en el mundo.

San Juan Bautista de la Concepción (Dibujo)


Fiesta: 14 de febrero

San Juan Bautista de la Concepción fue el reformador de la Orden de los Trinitarios que había sido fundada por san Juan de Mata en 1194.
Juan Bautista de la Concepción nació en Almodóvar del Campo, España, el día 10 de julio de 1561. Siendo niño, los carmelitas descalzos fundaron un convento enfrente de su casa donde estudió gramática. En 1576, santa Teresa de Jesús fue a Almodóvar para visitar a sus frailes, y se hospedó en la casa de la familia de Juan Bautista, quien tenía entonces 15 años de edad. Cuando Teresa de Ávila se despidió de sus anfitriones, se levantó el velo que cubría su rostro, y mirando fijamente a Juan dijo a su madre estas proféticas palabras: «Vuestra merced, patrona, tiene aquí un hijo que será un gran santo, abogado de muchas almas y reformador de una gran cosa que se verá».
Juan estudió primero con los carmelitas de frente de su casa, luego fue a la universidad en Baeza y luego en Toledo. Allí decidió su vocación religiosa y pidió ser admitido en la Orden de la Santísima Trinidad.
En 1585 se ordenó sacerdote, y como tenía una elocuencia y sabiduría excepcional, al poco tiempo se ganó mucha fama por sus sermones. Se convirtió en un prestigioso predicador tanto dentro como fuera de su Orden.
En esos años la vida religiosa vivía tiempos de reforma. La Orden de los Trinitarios también había sido llamada a reformarse para vivir una vida más austera, por lo cual había conventos de vida austera (reformada) y otros de vida acomodada. Juan Bautista eligió estar en la rama reformada, pero cuando fue al convento se dio cuenta que dentro nadie vivía la vida austera realmente.
Entonces emprendió un camino para solicitar al papa la aprobación de la verdadera reforma trinitaria. Sufrió mucho para lograr esa aprobación. El 20 de agosto de 1599, el papa Clemente VIII expidió el breve Ad militantis Ecclesiae por el que aprobaba la "Descalcez" trinitaria («Congregación de los hermanos reformados y descalzos de la Orden de la Santísima Trinidad») para la observancia fiel de la Regla primitiva de la Orden.
En octubre de 1599 dio comienzo a la nueva Orden reformada, y fue en aquella circunstancia que añadió a su nombre el apellido «de la Concepción» que le acompañó de por vida. Fue un trabajo muy duro que comenzó solo, pero la gracia de Dios estaba con él, ya que en 1605 ya tenía fundados 8 conventos de trinitarios descalzos con más de 12 frailes en cada uno.
La otra rama de los trinitarios que no estaba reformada con el tiempo fue disminuyendo hasta que desapareció completamente.
Juan Bautista de la Concepción murió el 14 de febrero de 1613. El 25 de mayo de 1975 fue canonizado solemnemente por el papa Pablo VI.